viernes, 9 de mayo de 2014

La Responsabilidad Individual del Ser Humano

De los seres que nacen con vida, el humano es el que tiene un periodo más largo totalmente indefenso, desprotegido, necesita del cuidado y protección de sus progenitores o de los adultos que le rodean. Dejarlo en total abandono le acarrearía irremediablemente la muerte.
Si se cuida, alimenta, viste, calza, etc., adecuadamente, su cuerpo se va desarrollando y creciendo de forma normal, aumentando cada día su inteligencia y habilidades físicas, mentales y espirituales.
Los familiares o personas adultas se hacen responsables de su aprendizaje, le enseñan a caminar, a utilizar sus manos, hablar, pensar y cuidarse a sí mismo, hasta que tiene la fuerza indispensable para convertirse en una persona autosuficiente, autónoma, independiente, para valerse y responsabilizarse de su propia existencia.
Todo ser humano, hombre o mujer, adquiere la obligación de estudiar, aprender, adquirir conocimientos básicos, medios, superiores, especializados, etc., con la finalidad de que su vida se desenvuelva con mayor facilidad y sea útil para sí y para los demás que conviven con él en su comunidad.
La Sociedad actual ha inventado miles o millones de actividades, con el propósito de mantenerse ocupados procurando ser útiles a los demás y así sobrevivir hasta el final de sus días.
Hacerse cargo de su propia existencia es una responsabilidad individual del ser humano, a menos claro está, que éste no tenga la capacidad física o mental para ello, requiriendo del apoyo de quienes son responsables de su vida personal.
Dentro de esta Humanidad, existen personas que se dedican por entero a beneficiar a los demás, son altruistas, colaborativos, solidarios, realizan su trabajo con honestidad, lealtad, honradez, responsabilidad; sin embargo, también hay quienes extorsionan a otros, los explotan, roban, secuestran, asesinan, se convierten en parásitos de la sociedad, en vividores, cometen fraudes, engaños, etc.
Todos los seres vivos existentes en este planeta llamado Tierra o Planeta Azul o Globo Terráqueo, se han enfrentado a muchas calamidades, como terremotos o movimientos telúricos, maremotos, tsunamis, tornados, huracanes, heladas, tormentas, guerras mundiales, etc. A pesar de todo esto, la vida humana continúa creciendo, cumpliendo con su Ciclo Existencial Temporal, cuyas etapas son bien conocidas por todos: Nacer, Crecer o desarrollarse, Reproducirse o multiplicarse, Envejecer y Morir.
Las actividades son múltiples y variadas, hay quienes arriesgan su vida en deportes extremos y otras personas que procuran desempeñar un trabajo seguro, donde no se ponen en peligro ni a sus compañeros.
Así pues, la responsabilidad individual del ser humano es hacerse cargo de su propia existencia, eligiendo la actividad que mejor le convenga, decidiendo poner o no, en riesgo su vida.
El Autor del presente artículo considera que La Vida Humana es una Aventura y comparte un resumen de la propia:
"Mi infancia fue de lo más feliz que se pueda imaginar, fue la etapa más agradable de toda mi existencia; a los 12 años de edad, mis padres me llevaron con una hermana de mi progenitor, para que pudiera terminar mis estudios básicos en otra población, sacándome de mi hábitat natural, donde convivía con mis amigos y compañeros de aquel lugar de mi nacimiento. Me enfrenté como pude a las nuevas circunstancias, al nuevo campo de acción, conocí a nuevos compañeros de escuela, vecinos del barrio a donde me dejaron mis padres. Desde muy niño tuve una vida propia, independiente, libre, autónoma hasta después de los 16 años de edad, cuando comencé a trabajar por mi cuenta y a enfrentarme a la vida con valor, con valentía, con seguridad y confianza en mí mismo. Tuve muchas dificultades, accidentes, peligros, de los cuales salí victorioso, ya sea por mis propios méritos, capacidades físicas e intelectuales, o porque la mano de Dios siempre estuvo conmigo. Así he llegado a cumplir los 67 años de edad a la fecha (2014), los cuales se dicen fácil, pero vivirlos ha sido toda una proeza o una aventura".







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